El gráfico muestra la capacidad en matemáticas de los alumnos autóctonos y la de los hijos de familias inmigrantes de primera y segunda generación a los 15 años. En España, el rendimiento de los alumnos de origen inmigrante de primera generación es inferior en 55 puntos, y el de segunda generación en 34 puntos respecto al de los alumnos autóctonos, lo que equivale a un retraso estimado de un año de enseñanza (el avance registrado en un año escolar representa alrededor de 40 puntos en las pruebas). Este retraso constituye un problema generalizado en Europa, ya que incluso en los países nórdicos, cuyo sistema educativo se considera modélico, las diferencias son mayores.
Este estudio aporta datos empíricos sobre políticas de inclusión social en
España que muestran impactos significativos en empleo, apoyo social,
educación, competencias digitales y vivienda. Los resultados refuerzan la
importancia de diseñar políticas públicas basadas en la evidencia.
¿Cómo se configura la desigualdad social en España? El 33 % pertenece a las
clases alta y media alta; el 24 %, a las clases media y media baja, y el 43
%, a las clases baja y muy baja.
La familia es importante para los jóvenes y un referente para formar la
suya propia. No obstante, un estudio entre jóvenes de 16 a 32 años
residentes en España revela que solo el 16 % tiene hijo.
Un 33% del alumnado con menos capacidad económica acude a clases
particulares, en contraste con el 57% del alumnado del perfil más alto. Los
diferenciales en la participación de actividades extraescolares en cuanto a
la capacidad económica se hacen más amplios en la ESO.
¿Es efectivo el Programa de Mejora del Aprendizaje y Rendimiento (PMAR)
para la prevención del abandono escolar temprano? Según este estudio, el
PMAR incrementa un 12 % la probabilidad de conseguir el título de ESO.
El 23,5 % de los alumnos de origen inmigrante abandonan los estudios en la
transición entre educación obligatoria y posobligatoria. Analizamos las
diferencias por estatus migratorio y sexo del alumnado.