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Factores de riesgo de los procesos migratorios y su impacto en el malestar psicológico de los menores migrantes sin referente adulto
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1El 98,2 % de estos menores habían recibido algún tipo de educación en sus países de origen, aunque los niveles educativos diferían: el 30% tenían estudios primarios; el 63%, estudios secundarios; el 0,4% se habían preparado para ir a la universidad, y el 6,6% habían seguido otros itinerarios educativos.
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2Estos menores se enfrentan a importantes retos, principalmente relacionados con la documentación: el 36,1% de ellos no tienen papeles y el 35,2% se encuentran en proceso de obtenerlos. Solo el 5,2% tienen un contrato de trabajo o de prácticas, lo que hace evidentes las dificultades para acceder a un empleo. Además, el 91,7% sufren discriminación por razón de su origen étnico, religión o color de piel.
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3El 83,9% habían emigrado con el consentimiento de su familia, movidos sobre todo por razones socioeconómicas: el 98,7%, en busca de mejores condiciones de vida y de trabajo. Pese a sus elevadas expectativas, el 87,9% se encontraron en una situación peor de lo esperado al llegar, lo que pone de manifiesto la dura realidad y los retos imprevistos a los que se enfrentan estos menores.
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4Los menores entrevistados presentaban una baja prevalencia de trauma antes del proceso migratorio y unos niveles de resiliencia moderados. No obstante, el 89,2% no dominaban el castellano a su llegada, lo que dificultó considerablemente su integración y el acceso a los servicios básicos.
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5La mayoría consideran que su salud mental es excelente (95,2%) o buena (4,3%), y solo un 0,4% la definen como aceptable. El 70,9% dijeron no haber tenido problemas debido a una enfermedad crónica en el último año, y el nivel medio de malestar psicológico era de leve a moderado.
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6Mientras que los factores anteriores al proceso migratorio —como las situaciones traumáticas en la infancia o la resiliencia— no se relacionaron de forma significativa con el malestar, los factores posteriores al proceso migratorio —como la duración de la estancia en España o el nivel de estrés y discriminación percibido— sí que aumentaron considerablemente los niveles de malestar psicológico.

