El programa Challenge-Driven Innovation

Challenge-Driven Innovation es un programa de financiación de investigación e innovación pionero en Europa por su enfoque multidisciplinario, intersectorial y orientado a los retos. Gracias a ello, ha servido de modelo e inspiración para posteriores iniciativas emprendidas por otros organismos financiadores y por la propia Unión Europea.


Datos básicos
 

1. Contexto

Para impulsar cambios con visión de futuro, es esencial una estrategia en política de investigación e innovación que sea ambiciosa y transversal. Dado que la innovación es fruto de la creatividad, del diálogo y de la diversidad de perspectivas, se precisan instrumentos de financiación que contribuyan a movilizar a nuevos sectores y a establecer colaboraciones interdisciplinarias a largo plazo, puesto que ello se traducirá en una mejora de la capacidad para afrontar los retos sociales de la Agenda 2030.

2. Debate

Challenge-Driven Innovation es un programa de financiación de investigación e innovación desarrollado por Vinnova, la agencia de innovación sueca, cuyo principal objetivo es financiar proyectos de colaboración a largo plazo para asumir los desafíos que debe afrontar la sociedad.

Para que un proyecto pueda ser financiado, debe cumplir ciertos requisitos, como responder a los retos sociales con una perspectiva sistémica, ser innovador y estar basado en las necesidades; ser capaz de generar un crecimiento sostenible y unos beneficios sociales que contribuyan al logro de los objetivos de sostenibilidad de la Agenda 2030, e incorporar la perspectiva de género. Los consorcios de proyectos deben adoptar un enfoque centrado en la resolución de problemas que integre distintos sectores y disciplinas. El proyecto se debe fundamentar en la colaboración activa entre varios tipos de agentes e involucrar a las organizaciones que sea preciso para llevarlo a buen puerto. Entre estas cabe mencionar las del ámbito académico, las de la industria y las del sector público, así como a los usuarios finales, que son el objetivo primordial del programa. Los evaluadores también toman en consideración otras cuestiones, como la paridad de género en los consorcios.

El programa consta de tres etapas. Todos los proyectos se evalúan rigurosamente entre una fase y la siguiente, de modo que conforme avanza el proceso, disminuye el número de proyectos seleccionados que recibirán financiación en la siguiente etapa. En la primera etapa, se presta apoyo financiero para poner en marcha la idea innovadora y planificar cuál será su desarrollo y cómo se utilizará. Tras la evaluación, los consorcios seleccionados reciben financiación para una segunda etapa de apoyo a la colaboración, en la que los participantes empiezan a desarrollar y a probar las soluciones innovadoras. Por último, se seleccionan algunos proyectos para la tercera y última etapa, que comprende la implementación, pruebas a gran escala en condiciones reales y demostraciones. Este modelo de financiación en tres etapas presenta varias ventajas: confiere a un mayor número de proyectos la oportunidad de obtener financiación en la primera etapa para desarrollar sus ideas, pero también facilita la incorporación de nuevos agentes interesados en participar y con los que antes no se había podido colaborar. En la primera etapa se pueden asumir muchos más riesgos; en cambio, conforme los proyectos avanzan hacia las fases siguientes, se puede hacer hincapié en desarrollarlos en mayor medida y en mejorar la calidad.

Este programa se inició en el año 2011 y, gracias a una evaluación continua, se ha ido perfeccionando y mejorando. Así, los buenos resultados obtenidos a lo largo del tiempo han permitido que dejara de ser una actividad experimental para transformarse en un programa consolidado, con el consiguiente aumento en la asignación de recursos.

3. Conclusiones

La transformación global que ha experimentado Vinnova obedece en gran medida a la introducción de este programa. Su modelo multidisciplinario, transversal y orientado a los retos ha dado lugar a nuevos métodos de trabajo en toda la agencia, que ha adoptado una perspectiva centrada en los desafíos. Asimismo, el abanico de receptores de financiación de Vinnova se ha ampliado, de modo que si antes los beneficiarios eran principalmente empresas e instituciones de investigación, ahora incluyen cada vez más a otros agentes, como el sector público y organizaciones de la sociedad civil. Además, se ha pasado de un enfoque implícito en la innovación técnica a un concepto de innovación mucho más extenso.