Artículo
Mentoría social, bienestar y salud mental en personas migrantes racializadas
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1La mentoría social rompe la correlación entre discriminación y soledad: sin intervención, el aumento de la discriminación se traduce en mayor aislamiento, mientras que, con mentoría, esta correlación deja de observarse.
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2Participar en programas de mentoría incrementa la esperanza sobre el futuro (0,51), con independencia del nivel de racismo, y el vínculo emocional con la persona mentora —más que el apoyo práctico— se asocia con el bienestar a medio plazo.
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3La mentoría no aumenta el bienestar de forma general, pero actúa como un factor protector frente a la discriminación, evitando que esta deteriore el bienestar psicológico.
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4Sin intervención, los vínculos con personas no migrantes disminuyen en un año (del 45% al 32%), mientras que la mentoría contribuye a mantener relaciones interculturales en contextos de discriminación.
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5El vínculo con la persona mentora persiste tras el programa: tres meses después, el 81% de los participantes la mantienen en su red de confianza y el 90% declaran un contacto activo.
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6Durante la mentoría puede aflorar malestar emocional previamente latente, ya que la relación de confianza con la persona mentora facilita la expresión de experiencias de racismo y trauma como parte del proceso observado en la intervención.

Implicaciones para el sector social
• Los resultados muestran que la mentoría social puede actuar como apoyo psicosocial en contextos de discriminación, no tanto aumentando el bienestar general como evitando su deterioro en tales contextos.
• El efecto se relaciona con el vínculo de confianza entre la persona mentora y la participante, lo que apunta a la importancia de priorizar el acompañamiento emocional frente al apoyo instrumental en el diseño de los programas.
• Asimismo, los programas deben prever la posible aparición de malestar emocional durante la intervención y reforzar las redes sociales de apoyo propias para sostener los efectos en el tiempo.
